miércoles, 4 de julio de 2007

LA APUESTA

Este es un señor que ingresaba todos los días en el banco 1.200 euros, así que el director de la entidad, todo mosca, da la orden que si vuelve a aparecer con más pasta al día siguiente, le hicieran pasar a su despacho. ¡Y cómo no! El tío volvió con más talegos. Le hacen pasar al despacho del jefe y éste va directamente al grano:
- No nos ha pasado desapercibido que usted ingresa todos los días 1.200 euros... ¿de dónde las saca usted?
- Pues muy simple... Apuesto y siempre gano.
- ¿Y qué apuesta?
- Lo que se me ocurra. Por ejemplo, le apuesto que me puedo comer mi ojo izquierdo.
- ¡Venga ya! No me lo creo.
- ¿Hacen 300 euros?
- ¡Apostados!
El tío se saca el ojo postizo y se lo come.
- ¡Oh! Increíble. Me ha ganado. ¡Y parecía tan real!
- Mire, me cae bien. Le apuesto doble o nada que tengo los huevos cuadrados.
- Eso sí que es imposible, venga, 600 euros.
Va el hombre y se baja pantalón y calzoncillos.
- ¿Ve como era imposible que los tuviera cuadrados?
- Usted toque y ya verá.
El banquero mosca, le palpa las partes...
- De cuadradados nada, ¡he ganado 600 euros!
- Está bien, aquí tiene... pero ¿ve a aquel cajero de allí? ¡Pues le he apostado 1.200 a que usted me tocaba los huevos!

No hay comentarios: